Puertas giratorias

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Según la RAE.

Poltrón, poltrona. Del italiano poltrone.

Silla poltrona: silla más baja de brazos que la común, y de más amplitud y comodidad.

Adjetivo: Flojo, perezoso, haragán, enemigo del trabajo.

De los escaños a la poltrona. Ese es el subtítulo del libro de Luis Miguel Montero que hemos leído con atención y vamos a tratar de comprender en los próximos 55 minutos. Un libro sobre puertas giratorias.

Sobre políticos que alcanzan altas cotas de representación y de poder con los que, una vez abandonan sus cargos, ciertos sectores -sobre todo los más regulados: energía, banca, construcción…- parecen tener la obligación de saldar ciertas deudas.

Pero también a la inversa, grandes ejecutivos que pasan de defender intereses privados muy concretos a regular en contra de esos intereses entrando en un claro conflicto.

Leyes que deberían regular este camino de ida y vuelta pero que contienen la trampa en la mano de aquel al que le toca escribirlas. ¿Cómo legislar y limitar lo que, en muchos casos, va a sustentar tu futuro una vez fuera de los pasillos del ministerio?

En definitiva, la cuenta de resultados solo sale negativa para las arcas públicas y, por tanto, para nosotros los ciudadanos. Un pésimo negocio que se convierte en una jubilación dorada para aquellos que prometieron defender nuestros intereses. Y es que, como dice Luis Miguel, ¿quién vela por el interés general si los políticos se convierten en árbitros del partido que se disputa?

Equipo de LHT: Marta Curiel (@MartaCTirado), Daniel Yebra (@dyebra), Nacho Chaparro (@nachochaparro). Realización: Israel Higuera.

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